¿Quien soy?
una pregunta recurrente en mis pensamientos, una respuesta tan simple que se torna complicada.
¿Qué soy?
Sería fácil responder “Nicolás” pero, ¿Qué sentido?, solo es un nombre más, no es mío.
Soy lo que hace falta, soy lo que más busco, soy algo tan poco valuado, definiciones llegan a mi mente, todas válidas pero, ninguna cierta.
Comúnmente mi mente divaga más de la cuenta ante la pregunta, ¿respuesta rápida? ¿Más contexto?, me enredo en palabrería barata; Soy alguien fuerte, responsable, carismático, palabras que suenan bien, pero no pesan nada cuando estoy solo conmigo. Soy más bien un desorden:
emociones mezcladas, momentos buenos contados y caídas que parecen durar más de lo que deberían.
¿Que seré?
El futuro ataca mi ansiedad, de nuevo, el presente queda pendiente, procastinando cómo siempre, millones de posibilidades aumentan, buenas, malas, pasables, nunca contento, nunca lleno, el hambre de mi impaciencia sigue latente, siempre quiero más, siempre anhelo todo, cómo si la calma nunca fuera suficiente.

